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miércoles, 24 de enero de 2018

MAESTRO DJWAL KULL (EL TIBETANO) LOS DISCÍPULOS ACUARIANOS EN EL CAMINO DE LA LUZ PARTE II




MAESTRO DJWAL KULL (EL TIBETANO) LOS DISCÍPULOS ACUARIANOS EN EL CAMINO DE LA LUZ PARTE II



Canalizado por Lourdes Rosa
Traducido por Patricia Gambetta




Un discípulo acuariano tiene esas bases internas: tiene la conciencia de que el momento actual es muy serio y de que necesita trabajar espiritualmente para seguir siendo una fuente también de luz. Al unirse a su Maestro o a su Maestra, a su unidad interna, puede componer células grupales con otras almas para trabajar en pro de toda la humanidad.




Un discípulo acuariano sabe el camino a recorrer y tiene conciencia de que necesita colaborar para preservar las bases materiales del trabajo de la Jerarquía Mayor Planetaria para continuar su trabajo grupal, su acción junto con otras almas.



Un discípulo acuariano sabe que es un discípulo de un Maestro pero que, sobre todo, es un discípulo de la Jerarquía Planetaria y que está cerca del Sr. Buda Maitreya, una vez que se hizo consciente de la Obra Crística; así como, está cerca de cada uno de los Maestros de los rayos y que éstos también están más cerca de su alma. Por lo tanto, aprovecha todas las oportunidades para que su fuerza espiritual se desarrolle aún más.




La palabra más común para un discípulo es desarrollo, pues cada día es una oportunidad para crecer espiritualmente, aprendiendo y enseñando, donando y recibiendo. El discípulo no para de caminar, no para de crecer, de conquistar y es esta fuerza que hace que pueda lidiar con las dificultades humanas: físicas, emocionales y mentales.




Es con esta fuerza, es con este direccionamiento, con este desarrollo continuo que el discípulo va a tornarse más fuerte en su conciencia mental y poco a poco administra mejor su vida emocional, porque su alma tiene fuerza para darle las condiciones para hacer las energías emocionales y las mentales mucho más armonizadas, mucho más alineadas con los principios que están pulsando en el alma.




Un discípulo sabe que está encarnado y que vive en ambientes densos y de energías difíciles y pesadas, pero tiene conciencia de que no necesita estar al servicio de las energías inferiores. Él puede estar continuamente al servicio de las energías superiores y cada vez más. Aunque tenga que vivir entre las energías más densas, más bajas, no necesita multiplicarlas, no necesita absorberlas, porque sabe cuidarse espiritualmente y preserva su trabajo interno.





Sus conquistas espirituales son donadas a todos sus hermanos y hermanas. Sus conquistas individuales son donadas al grupo al que pertenece y las conquistas grupales que recibe multiplican las oportunidades para que individualmente tenga acceso a otras conquistas en el camino espiritual. Así, el discípulo tiene conciencia de que necesita fortalecer su identificación con aquellos que forman parte de esta unidad grupal, de esta célula grupal. Necesita fortalecerse espiritualmente y también necesita cuidar y proteger al grupo del que forma parte.




¿Cómo? Alimentando energías superiores en el grupo, alimentando acciones fraternas, amorosas, aquellas que cargan sus energías más bellas y más profundas. Un discípulo sabe la importancia de abrazar a todos los hermanos con su amor, comprende que cuanto más amor circula en un grupo mayor es su fuerza.




Cuando el discípulo tiene esa conciencia y camina día tras día en esa dirección, comienza a aprender a lidiar mejor con las situaciones comunes del día a día de la vida humana. Él sabe que dentro de su grupo de trabajo jamás podrá dar fuerza a las críticas destructivas, ni permitir que haya acciones que beneficien sólo a algunos en detrimento de otros.




Él cuidará para que las energías dentro del grupo se eleven y no caigan de su nivel, pues obviamente esta acción individual de cuidado es importante para cada elemento del grupo y al mismo tiempo mantiene el grupo dentro de una vibración y de una irradiación propias.




Un grupo espiritual es una unidad de almas que irradia su fuerza, sus energías, en todos los planos espirituales en que actúa. Y esto no es diferente en el plano físico porque todos continúan siendo las mismas almas en el plano físico, irradiando la misma luz divina. Por lo tanto, es importante para un discípulo reflexionar más en lo que piensa, en lo que habla, en lo que hace, a fin de que pueda dar más espacio para las energías que están siendo impulsadas por la propia alma dentro de las Unidades Luminosas en las que se encuentra.




Todo ello compone una realización que el discípulo va conociendo, internamente y externamente. Se percibe adquiriendo facilidad para vivir y sentir niveles intensos de energías, niveles sutiles, pero también es la importancia de expresar esas energías en su experiencia humana con sus hermanos.




Esto trae un nivel muy importante de realización: al constatar que hay menos divisiones internas o que las divisiones internas son cada vez menores. Hay una acción interna moviéndose para fortalecer el alma, lo que también fortalece la mente y la conciencia del discípulo; expone sus emociones a otro nivel de experiencia y también a otras acciones humanas.




Es necesario compartir la hermandad para que haya fraternidad.


Es necesario vivir la fraternidad para que haya justicia.


Es necesario sentirse justificado para vivir en armonía y equilibrio.


Es necesario traer la fuerza y ​​la sabiduría del alma para exteriorizar el amor que está en cada uno.


¡Es ese amor que traerá la paz!



Entonces el camino de la humanidad pasa por todo esto, porque todos estos principios forman parte de la Creación y la Vida de esta humanidad en este sistema planetario.



Hay muchos desniveles energéticos en el planeta y obviamente también sentís esto, sin embargo, necesitáis buscar vuestro equilibrio interior espiritual para que vuestra experiencia ayude a otras almas y, al mismo tiempo, os traiga un mayor aprendizaje y una conciencia más clara sobre lo que ocurre en la humanidad más allá de las fronteras de las naciones, además del sufrimiento de las almas en varios puntos del planeta. Esto ayuda a que el Amor Crístico desemboque en la humanidad, llevando esperanzas, fuerzas, para que todos puedan seguir adelante y atravesar esos períodos de grandes tempestades.




La humanidad corre riesgos, obviamente. Hay un Plan Divino que se desarrolla desde hace mucho tiempo en la humanidad y que continuará en acción durante mucho tiempo. Hay sí, pero todos los discípulos encarnados forman parte de esta Gran Obra Divina para la Tierra y necesitan seguir trabajando por la Gran Obra, en favor de toda la humanidad. Un discípulo consciente de esto busca hacerse cada vez más fiel a su alma, a su Maestro, a su unidad interna espiritual. De este modo, puede contribuir a disminuir las desigualdades, las injusticias, las guerras y todas las formas de sufrimiento que están presentes en la humanidad.




A partir del momento en que la Jerarquía vio la necesidad de crear un nuevo grupo de servidores del mundo, todas las almas que vinieron alcanzando sus conquistas espirituales, elevándose, ganando la condición de discípulos reconocidos por la jerarquía, comenzaron a comprender la necesidad de trabajar junto a esos nuevos trabajadores, los nuevos servidores del mundo.




El trabajo de la Escuela de Sabiduría Universal de la Síntesis está dentro de esta acción dando continuidad a esta tarea tan antigua pero que en la era acuariana trae movimientos nuevos e innovadores para beneficiar a todas las almas que están entrando en el Camino, en la experiencia de caminar en la Unidad de la Luz en comunión con muchos Maestros, muchos Ángeles y con muchos otros Seres de Luz.




En la medida en que la Era Acuariana avanza todas las almas en evolución en este sistema planetario alcanzarán niveles de conciencia más profundos y al mismo tiempo más sutiles que favorecer una participación más consciente y también conectada al grupo de servidores del mundo. En síntesis, todas las almas conscientes sabrán de la necesidad de seguir trabajando por la humanidad.




¡El trabajo no termina nunca! El trabajo más difícil ocurre en los períodos críticos, como el actual, en que la humanidad atraviesa un caos, para reanudar el orden. Pero cuando ese orden permanezca, aún así será necesario crear otras energías para mantener la acción de todas las almas en su curso evolutivo. Una vez que, la humanidad es un conjunto de varios grupos de almas de niveles evolutivos diferentes, todos los discípulos encarnados permanecerán trabajando por la humanidad, porque así se hacen fraternos y hermanos, criaturas divinas en acción.




Estamos hablando básicamente de los discípulos que están encarnados, porque los discípulos que están desencarnados reconocen toda la naturaleza de este momento y están muy abiertos, muy disponibles para unirse a todas las células grupales de almas encarnadas con las que pueden unirse, ya sean seres del plano astral, mental o búdico.




Es muy importante que tengáis la conciencia de que muchas almas desencarnadas que forman parte de su sistema familiar ya están participando de esta acción espiritual por la humanidad en otros planos. Y que el hecho de estar actuando espiritualmente en favor de la humanidad trae a vuestro sistema familiar una rapidez en la concreción de lo que el sistema necesita realizar.




Generalmente un sistema familiar tiene muchos propósitos espirituales, muchas tareas y no sólo una. Muchas almas desencarnadas ligadas a los discípulos encarnados, por formar parte del sistema familiar, son atraídas por la fuerza espiritual movida por aquellos que están en el plano físico (dentro del sistema familiar) en favor de objetivos espirituales superiores.



Así pues, mientras estáis encarnados y trabajando en los niveles espirituales más elevados, atraéis las almas del sistema familiar que están en el plano astral para el mismo trabajo. O mejor dicho, todo el sistema familiar es accionado por las fuerzas superiores cuando uno o más integrantes trabajan espiritualmente y desarrollan niveles de conciencia superiores. No importa el nivel evolutivo de las almas que están desencarnadas o de aquellas que están encarnadas, sino que se encuentran conectadas al mismo sistema familiar y que se corresponden energéticamente y espiritualmente dentro de él.



Podéis decir así:


-Pero … mi hermano no es espiritualista, mi tía no es espiritualista, mi abuela no es espiritualista!



Y os digo: pero no es una cuestión de un familiar ser espiritualista o no. Estamos hablando de la acción de las almas dentro del sistema familiar. La acción espiritual de 1 o más integrantes del sistema mueve más rápidamente las fuerzas energético-espirituales necesarias para diluir lo que necesita ser diluido en el sistema, o ser transformado, y alimenta fuerzas para llevar el conjunto de almas a sus necesidades de ascensión energético-espiritual dentro del propio sistema.



No hay como cambiar el ritmo de la vida. Es necesario seguir la vida, acompañando el ritmo en que se está dando, pero preparándose siempre para las próximas acciones.



El discípulo consciente está siempre preparándose para la próxima etapa, alimentándose continuamente de la luz de su alma, para que su vida en el plano físico sea cada vez más intensa y pueda proporcionar a otras almas también las oportunidades necesarias.




¿Alguna pregunta? Son muchas informaciones, pero en síntesis, todos los discípulos que están encarnados y que son conscientes del camino están siguiendo la dirección de una acción grupal en favor de todos: a favor del sistema planetario, en favor de la humanidad. Este es el curso natural.




A medida que trabajamos espiritualmente, quedan aún más fortalecidos por la unidad vivenciada internamente. Y como dije antes:

sus conquistas individuales son donadas al grupo,

las conquistas del grupo son donadas a todos, son compartidas con todos.

Esto lleva a otras oportunidades de acción interna y de expansión de la conciencia y de la mente.




El trabajo espiritual en la humanidad actualmente está orientado hacia la expansión de los niveles de conciencia. Por lo tanto, toda la Acción Crística está trabajando en esa dirección: de la expansión de la conciencia.



Hay muchas personas en esta humanidad que constatan a través de la sensibilidad la presencia de energías, presienten, sienten algunas fuerzas y presencias espirituales superiores. Es necesario que sean conscientes de las capacidades de sus almas y que valoren la acción del alma a fin de proseguir evolucionando y ayudando a otros a evolucionar.


 Maestro Djwal Kull (El Tibetano)




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